Se cortó la voz que emanaba
férrea y clara por la fuente
en la senda donde una demente oleada
me induce mareas dionisiacas que acaecen.
Inspiración le denominan algunos,
otros tal como les fluye su latir,
a ambos el corazón se les atisba mudo
si hallan esculpir con lírico barniz.
Busco el as de copas que desengarza
las bazas que me deparan,
ambigua, una metafórica reyerta.
Profiero versos y estrofas que trazan
cuán agreste es la mirada
de todo, pues nada es no ser poeta.
Por Antonio J.Morillo Carpintero,
*con derechos de autor, copia penalizada
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